sábado, 6 de octubre de 2012

LA DURA REALIDAD

Antes de nada tengo que hacer una aclaración, como cualquiera podrá entender después de leer varias lineas, no soy escritor.

Aun así abro este blog para contar una historia que no hace mucho me transmitió alguien que murió en mis brazos tal y como le prometí.

Antes de esto nunca había tenido un blog y no tengo ni puta idea de como funciona, así que iré tanteando a la vez que cuento lo que tengo que contar.

Como soy un mero correo no creo que merezca la pena hablar de quien soy yo.
Lo poco que vaya diciendo de mi sera porque la historia que me comprometí a contar así me obliga.

Como todo hijo de vecino yo curro, así que no podre escribir todos los días y cuando lo haga tampoco podre escribir mucho, escribiré cuando pueda lo que pueda, eso si, intentare hacerlo lo mas regularmente que pueda ya que lo que tengo que contar es bastante largo y di mi palabra de no alargarlo demasiado en el tiempo.
La historia no es mía así que la contare al estilo como me la contó Mario, la persona que murió en mis brazos hace bien poco.

Bien, empecemos.
Desde muy pequeño he ido al monte y aunque hace ya tiempo que deje la pubertad sigo yendo al monte bastante a menudo.

No soy un montañero al uso, no me motiva hacer cumbre por hacer cumbre y por ello no suelo ir a donde va todo el mundo. Lo que realmente me gusta es hacer travesías. Esto me lleva a patear zonas donde casi siempre no hay nadie.

No me gusta llevar mucho peso encima porque muchas veces me toca ir monte a través y llevando mucho peso no podría hacerlo así  lo cual me limitaría tanto que seguramente dejaría de hacer travesías  así que, llevo lo justo. No llevo tienda de campaña y esto me obliga a saber de antemano donde dormiré  chabolas de cazadores, refugios abiertos, bordas de pastores...

Este verano salí de Iruña (Pamplona) con la intención de ir hasta Candanchu (Huesca).
Después de varios días de andar llegue al monte Ori en la misma frontera oficial con Francia, pase al lado vasco-francés ya que desde ese lado es mucho mas fácil pasar por el collado de otsogorrigaine al valle de Belagua y de allí seguir hacia Candanchu.

Cuando llevaba una hora en el lado vasco-francés empezó a llover a cantaros y la niebla se metió tanto que me costaba hasta encontrar la pista por la que iba, una pista de 3m de ancho.
Como conozco bien la zona decidí meterme en una borda de pastores donde solía haber un pastor de 80 años a quien hacia mucho que no veía.
Aun conociendo bien la zona y no estar esta borda a mas de 500 metros de la pista me costo mas de una hora encontrarla.
Cuando llegue llame a la puerta y nadie respondió por lo que probé para ver si estaba abierta.
Hubo suerte, estaba abierta y entré.




No hay comentarios:

Publicar un comentario